9/1/10


Y lloverá y la ventana estará empapada casi suplicando que le saquen de encima tanta sinceridad y el sonido del piano triste triste hará que ese momento sea más que sublime. Totalmente olvidable. Quién puede vivir con una gloría oscura en su memoria.

20/12/09

.............................El asesino

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Abría la boca en dirección al cielo, claro esperando que cayera un poco de mermelada. Qué clase de humano se convence de que el cielo es de mermelada y espera de él bonanza. Jamás ha caído y no caerá.
De todas formas seguía con el tragadero hacia el cielo, no lograba comprender que había despertado y que el sueño del otro día, había sido, claramente, solo un sueño, sin embargo se esmeraba en mantener la esperanza viva, teniendo por sabido que a la salida del sueño se destruye cualquier forma de ilusión.
Mírame, no vez cuanto tiempo llevo aquí y no lanzas algo de tu festín, de esa perfección de la que tanto adulas, porque solo de iras me he alimentado, deja caer algo, finge que fue por error, finge como siempre lo has hecho.
Claro le aseguraron que de allá arriba venía lo bueno y se quedo esperando, pero ya ves. Al final es mejor plantar un durazno, sentarse en su copa y esperar a que sea lo suficientemente alto para rasgar con el propio dedo el firmamento.

10/12/09

..............................Geronimo

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Si tan solo pudiera naufragar en ese caótico éxtasis, en esa melodía.
Qué imposible se vuelve, estar aquí sentado como si nada, como si eso que se oye fuese solo sonido. Me imagino que ese muñeco que toca ahora el piano, perdió el control de su existencia hace mucho, ya los dedos los debe tener arraigados en las blancas extremidades del cajón, y su cuerpo por completo posado en esa banquilla, va y viene, sube y baja, en su piel y sus infinitos cabellos se logra comprender la eternidad que lleva ahí sentado, no tan sentado, mas bien volando, de las fantasías lanzadas desde el corazón de este maravilloso piano se alimenta.
Soy el siguiente, me escogió, ya siento como cada pulsación me extrae un poco de alma, podría salir corriendo ahora mismo, me quedo aquí.

28/11/09

.........................Adiós o ¿debo saludar?

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Como si fuese un ensayo de la despedida, mentirás. Quién dijo que sería un ensayo, quién dijo que este no sería el adiós de verdad, pues ya lo ves, este es el adiós.
He recibido una carta con carácter urgente, me la ha entregado ella (nadie mejor que ella) el problema radica en que viene desde el infierno. Y bien sabido es que desde allá pocas cosas son buenas (no olvidemos que errar es divino).
Se deja saber por obvio que al tocar el maligno sobre, mis dedos se consumirían, sin embargo, mis lágrimas fueron de la envergadura necesaria para aplacar la ardiente correspondencia. El contenido de cualquier forma llegaría otra vez a su mente, no olvidemos que el silencio no es para todos los demonios. Y un recuerdo es de los chismes favoritos de estos devoradotes de felicidad, si en verdad todo debe ocurrir, en verdad todo es sabido, todo.
De cualquier forma, esto es adiós, un adiós prematuro claro, pero adiós al fin.
¿Abro la ventana? Si la abro, miro de frente a la muerte, esa caja negra, tan negra que te eclipsa el alma, que te hace desaparecer, yo no sé por qué le temen tanto, si es más bien un favor que le hace a uno sacarlo de esta tierra (sin pedir permiso claro) .
Bueno deja ya tanta palabrería y despídete de una vez, Adiós. O ¿debo decir hola?
Un viento escandaloso agitó el mantel de la mesa haciendo bailar las copas que sobre el reposaban, lo curioso fue que no derramaron ni una gota del veneno que contenían.
Adiós. O ¿debo decir hola?
Y finalmente se tomó las copas, la noche pasó y lo metieron en la caja, se le eclipso el alma. Adiós.

27/11/09

.............................Pausa

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Había tomado el poder de este mundo por completo, había decidido poner ancla a nuestro planeta, este planeta que flotaba en el vacío, solitario, ató con cadenas el mar y la tierra, y detuvo nuestra orbita absolutamente.
Construyó alrededor de nuestro mundo castillos de inimaginable envergadura, con cruces en el ápice de los techos, existían corredores entre cada una de las torres, esta edificación era la responsable de la esclavitud de la tierra, junto a la magna puerta, un río de aguas celestes bajaba hasta el infinito, bordeado por una franja de iluminados pastos, este río era el ancla que tenía sus cimientos por allá donde termina el universo.
Las calles de la gran ciudad estaban tristes, apagadas, sin vida, la alegría estaba oculta en los confundidos pensamientos de las mentes, el dinamismo de la existencia había caducado, los relojes ya no giraban, el tiempo se había detenido, y por ende la muerte era lejana para todos, y desde ese momento los segundos, las horas, los días, los años, habían perdido completamente el sentido, habían dejado de existir como concepto, no podían ser concebidos en pensamientos. Caminar, respirar, incluso amar, había dejado de ser importante, porque no había un mañana, no había nada que perder, ni nada que ganar, porque el infinito nos alcanzo, la eternidad que tanto buscamos nos atrapó, nos acurruco en sus brazos y dormimos, anestesiados por el no-final.
Antes del estancamiento de nuestro mundo, cuando aún el tiempo tenía sentido, la humanidad comenzó sistemáticamente a prestar más atención a la metería y olvidó lentamente lo esencial, añoraba de tal forma la vida, temía y execraba a la muerte, estos síntomas fueron el preámbulo del desastre.
Él ser que escucho nuestras suplicas, y prestó atención a nuestra situación, tomó la decisión de concedernos lo que tanto ansiábamos, podría decir que pasaron los años, pero no representaría lo real de la situación ya que el tiempo no existía y no puedo aplicarlo, entonces la eternidad y el infinito serán nuestro leguaje, no-años no transcurrieron, y todo era igual, las mujeres ya no tenían la facultad dar vida, era un todo igual por siempre, y sé que no entiendes la palabra siempre, ya que aquí en este mundo si hay tiempo, pero los de la no-tierra si lo saben y muy bien, perfectamente.
Habíamos perdido mucho, había mucho que sin tiempo se nos había vedado, pero había algo que la humanidad nunca perdería jamás en ninguno de los tiempo o de los no-tiempos esa chispa de revolución que llevamos cada uno dentro, esa extraña contradicción que nos lleva a movernos, a hacer algo, algo que no podremos entender “jamás”, esta cualidad humano fue lo que salvó nuestra existencia.
Los mares, ríos, lagos, había cesado su movimiento, no fluían en ningún sentido, solo un río lo hacía, ese que estaba a un costado de la gran puerta. Briden era el nombre de quien en una época había anhelado la muerte, de una forma pura, sin maldad en el pensamiento, solo lo veía como un hito en esto que todos llaman vida, él en un as de esperanza, concibió la idea de que el río que fluye, trae consigo tiempo y existencia. Traspaso la gran puerta de forma ilegal, investigo el río durante algunas no-semanas, comentó su teoría, no-pronto la idea era masiva, Briden en tanto se adelanto a los demás, y se lanzó al río que había comenzado a ser llamado “tiempo”, cayó y comenzó a envejecer al instante, y la vida volvió a cobrar sentido para él. Al no-tiempo, los demás corrieron la misma suerte, el río guardo en secreto su destino. Cuando la no-tierra estuvo vacía, los relojes volvieron a girar y el ser que había pausado la tierra, camino hasta el río, se sentó en su orilla y dejo mojar sus pies, mientras las flores volvían a abrir sus pétalos al ritmo en que la tierra volvía a completar su elipse.

6/11/09

.......................El ultimo sueño

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Su penúltimo sueño, si es que así se le puede llamar a esa vorágine de imágenes y sonidos difusos, era para él, sin duda alguna, el presagio perfecto, un augurio sin precedentes en su vida. Más que una perfecta silueta de lo real, este mortífero escándalo cerebral había causado en él un estruendo, tanto en lo corporal como en el plano de las emociones, ahora sabía lo que todos sabemos, pero de una forma distinta, digamos un poco más certera. Cuando vio abiertas las puertas del hospital trompetas anunciaron su presencia, nadie le salio al paso, esto lo confundió un poco más de lo normal, siempre estuvo confundido, tanto conciente como soñando, las cosas se movían similares a un péndulo, llamó más su atención el tono vetusto de la escena, como sucio, un tanto apagado, totalmente contradictorio a la habitual pureza iluminada de lugares como aquel. Entonces los doctores llamaron al único paciente del enorme recinto, el grupo de albinos seres, se sentaron alrededor de él, lo miraban por la rendija que dejaban las mascarillas y gorros, parecían preparados para operar al instante, bisbiseaban frenéticamente, daba la impresión de que él estaba siendo juzgado y pronto ellos lanzarían su sentencia.
Morirá, dijeron cada uno de los miembros del grupo simultáneamente, retumbó en él el áspero sonido de sus voces, luego unos silencios rondaron el lugar. Él no sabía muchas cosas, sin embargo, siempre supo que moriría, ¿no es acaso lo único que sabe el hombre sin titubeos? Entonces como si leyeran su mente, los doctores se pusieron en pie, uno de ellos se aproximo, y dijo: cierto muy cierto, la humanidad entera es conciente del óbito que los persigue y que jamás podrán esquivar, cierto muy cierto, es también que morirás la próxima vez que sueñes, diciendo esto dio media vuelta volvió a su sitio, todos simétricamente tomaron asiento una vez más, lo miraron y en un festín de voces dijeron, cierto muy cierto.
Él nunca fue esclavo de ese miedo infructífero a la muerte, sin embargo aquella profecía lo mantenía reflexivo, los primeros días tras la declaración le fue imposible cerrar los ojos, no pretendía morir, así fueron tres días, el cuarto le fue imposible seguir en aquel adormecido estado, durmió. No soñó, no murió. Millones anhelan la noche en busca de sueños, fantasías oníricas, placeres ocultos, sin embargo, él temía a esta imaginación nocturna, porque comenzó a creer profundamente en que los sueños eran parte de la realidad, y de que la advertencia que le fue hecha era real absolutamente cierta, cierta muy cierta.
El equipo medico hacía esfuerzos sobre humanos para tratar de entender el extraño estado en el cual se encontraba el muchacho, hacía ya mucho que había caído en un coma de extrañas características, daba la impresión de que solo estaba tomando una siesta, de que en cualquier momento despertaría pero no lo hacía, estaban todos alrededor de la camilla vociferando algunas hipótesis incompletas, entre tanta palabrería y excitación resulto imposible encontrar la causa de la extraña afección, coincidieron en un solo punto cuando uno de ellos dijo: este es el caso más enigmático de mi carrera, y todos dijeron, cierto muy cierto.
Lo que sucedió será algo que aquel equipo medico nunca logrará entender. Él paciente, es decir, nuestro protagonista, había desarrollado de alguna forma muy extraña la capacidad de soñar indefinidamente, pero no fue él quien logró que esto sucediera, sino que fue el temor desmedido que infundió en él el oráculo del que fue victima. Él se quedó allá en un sueño cerca de un sol lejano, tenía una pequeña casita a un costado de la lluvia, y desde su ventana se podían ver las tres lunas que giraban en torno a una montaña, en la cual se encontraba el hospital, una gran construcción con un grupo de médicos preparados para atender a su único paciente.
Él soñó eternamente y eso es; cierto muy cierto.

26/10/09

.......................La sublime existencia

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Me parece un tanto incierto el destino que propino la vida a este par de enamorados, tal vez fue su excesiva pasión, quién sabe.
Lo cierto es que entre ellos existía un extraño magnetismo, como si un alma estuviese en dos cuerpos, como si cada extremo corriera desesperado para volver a la unidad, y no es tan solo en el pensamiento esta enajenada necesidad, sino que sus cuerpos corrían la misma suerte. Estamos hablando de magnitudes incomprensibles para los humanos comunes.
La ausencia del otro provocaba una insana sensación de desvanecimiento en el cuerpo, desde el pecho se desprendía un trozo de sí, esto provocaba una perdida de energía horrible casi hasta el desmayo, la situación se tornaba peligrosa cuando la distancia era prolongada, como si un engranaje del universo saliera perdido sin sentido, entonces el desastre era colectivo, pero todo esto sucedía dentro de un hombre.
Los pensamientos eran corrompidos sin la más minima sutileza, la imagen del otro se incrustaba en el centro, justo ahí donde toda idea comienza, fluido carmín rodeaba la presencia imaginaría.
El remedio era suplicarle al sol que cruzará el cielo más rápidamente, gritarle que no debía tardar en aparecer una vez más, entonces así se unían como en la más oculta de las confabulaciones, hacían desaparecer el aire, la tierra, la raza humana por completo, y estaban ahí los dos, entre la nada y el todo.
Justo en medio de lo real y lo imaginario, ocurrió.
En el último de sus encuentros, fue donde la desequilibrada necesidad del nexo hizo estragos, el torbellino que los envolvía les quemaba la piel, la asfixia era tal que no dejaba espacio para la respiración, aire que no necesitaban, estaban los dos qué más hacía falta. Los cuerpos en una sola amalgama de delirio se entrelazaban sin dejar lugar al descanso, rompían con el tiempo y las leyes de la física, ya no tenían ojos veían con el alma, con el cuerpo, con los labios, tal vez tardaron una eternidad, pero sus cuerpos se consumieron, se desgarraron, se frotaron hasta no dejar rastro de alguno de ellos, como el mejor de los crímenes de la historia, ni una huella de su existencia, se unieron en tal forma que dejaron el simple ser y se distorsionaron hasta la sublime existencia, esa incorpórea, que permanece en la gloría eternamente.